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La palabra mándala proviene del sánscrito y tiene como significado círculo o portador de la esencia. Los mándalas tienen diseños circulares, son figuras simétricas que dirigen la atención hacia el centro. El círculo, bola o esfera representa lo más pequeño, cómo las células del cuerpo, hasta lo más inmenso, como las estrellas o los planetas. Los mándalas se pueden encontrar y entender de diversas formas. Como nuestro pensamiento lo quiera entender y llamar. Esto es lo mas hermoso que nos puede ayudar a mejorar nuestro carácter, a tomar buenas decisiones, mejora nuestra vida.

HADAS REALES QUE SABEMOS DE ELLAS?
La sociedad británica victoriana estaba "preparada" para creer en lo extraordinario y fantástico por eso cuando dos niñas lograron fotografiar unas hadas triscando por la campiña inglesa, la mayoría de la gente creyó que las imágenes eran "reales".
En la tarde del mes de Julio de 1918, Elsie Wright y su prima Frances Griffith, fotografiaron hadas en su jardín, en el pequeño pueblo de Cottingley, en Bradford (Yorkshire). Ellas conmocionaron a Inglaterra de aquellos años, el apoyo del insigne escritor y espiritista, Sir Arthur Conan Doyle, acabó por convencer a gran parte del público... En estos acontecimientos se basan las peliculas "Fotografiando Hadas" y "Cuento de Hadas".

Hicieron la primera foto en el arroyo de Cottingley y en ella se puede ver a Frances mirando a la cámara mientras un grupo de hadas baila en unas ramas en primer plano. Algunos fotógrafos de la época examinaron las fotos y las consideraron verdaderas, pero los laboratorios Kodak se negaron a autentificarlas, alegando que había muchas maneras de falsificarlas.

Las dos primeras fotos se mandaron en su forma original a Edward L. Gardner que era miembro de la Sociedad Teosófica con la cual también estaba relacionada la madre de Elsie. Como las imágenes estaban relativamente desvaídas y poco definidas, Gardner le encomendó a Harold Snelling nuevos y mejores revelados, en una cantidad suficiente como para satisfacer al público.
En 1918, Frances, que había vivido en Sudáfrica la mayor parte de su vida, escribió a una amiga, Johanna Parvin. La carta tiene fecha del 9 de noviembre de 1918:
"Querida Joe, espero que estés bien. Escribí otra carta anteriormente, pero la perdí o se me extravió. ¿Juegas con Elsie y Nora Biddles? Estoy estudiando francés, geometría, cocina y álgebra en la escuela. Papá volvió de Francia la semana pasada después de estar allí diez meses, y todos pensamos que la guerra se acabará en unos pocos días. Vamos a colgar nuestras banderas en nuestra habitación. Te envío dos fotos, las dos son mías. En una estoy en bañador en el arroyo de nuestro patio trasero, la tomó el Tío Arthur, mientras que en la otra estoy con varias hadas en el arroyo, la tomó Elsie. Rosebud está tan gorda como siempre y le he hecho alguna ropa nueva. ¿Cómo están Teddy y Dolly? Elsie y yo somos muy amigas de las hadas del arroyo".
En el reverso de la fotografía, Frances escribió: Es curioso nunca las vi en África. Allí debe hacer demasiado calor para ellas.
El asunto se hizo público por primera vez en el verano de 1919, cuando Polly Wright fue a una reunión de la Sociedad Teosófica de Bradford. Estaba interesada en el ocultismo y "había tenido varias experiencias de proyecciones astrales y recuerdos de sus vidas anteriores". La conferencia de esa noche era sobre "La vida de las hadas", y Polly le mencionó a las personas que estaban sentadas a su lado que su hija y su sobrina habían conseguido fotografiar hadas de verdad.
La implicación de Conan Doyle
Y como en todos los misterios de la época, Sir Arthur Conan Doyle , un prominente espiritualista adquiere un protagonismo inusitado. El Strand Magazine le encargó un artículo sobre hadas como tema navideño, que se publicaría a finales de noviembre de 1920. Lo estaba preparando en junio cuando oyó hablar de las dos fotografías de las hadas. Se puso en contacto con Gardner y éste le remitió copias de las imágenes.
Conan Doyle enseñó las fotografías a Sir Oliver Lodge, un investigador psíquico pionero, quien las consideró falsas, entre otros motivos porque las hadas llevaban unos peinados demasiado parisinos.
Conan Doyle, nada satisfecho con el diagnóstico, envió a Gardner a Cottingley. Gardner dijo que toda la familia Wright parecía honesta y totalmente respetable. Y decidieron dejar material fotográfico para que las niñas pudieran conseguir nuevas instantáneas.
La edición del Strand en la que Conan Doyle publicó su artículo sobre las hadas se agotó en unos pocos días tras su publicación a finales de noviembre. Y no tardaron en surgir numerosos detractores que consideraron los hechos absolutamente falsos.
Nuevas fotografías
Las fotografías de las hadas de Cottingley provocaron acalorados debates. Para Sir Arthur Conan Doyle eran la prueba tan esperada de la existencia de espíritus, pero para mucha gente parecían sólo unas audaces falsificaciones.

Gardner se empeñó en que las niñas hicieran nuevas fotos de las hadas, les entregó nuevo material fotográfico y escribía a Polly Wright, para interesarse por el tema.
Al principio no tuvieron mucho éxito, pero pasados unos días parece que lo lograron, así que las placas fueron devueltas a Londres para su revelado.
Elsie recuerda el cuidado con el que su padre las empaquetó entre algodones, el hombre estaba perplejo, absolutamente desconcertado. Decayó la estima que le tenía a Conan Doyle. Antes de que el escritor mostrara tanto interés en las hadas, Arthur lo admiraba; pero no podía entender que un hombre tan inteligente pudiera ser embaucado por "nuestra Elsie, ¡que es la última de la clase!".

Gardner estaba eufórico al recibir las placas que llevaban las fotografías de las hadas. Tanto Conan Doyle como Edward Gardner estuvieron interesados en difundir sus propias ideas aprovechando las fotografías. Conan Doyle vio el incidente de las hadas de Cottingley como un "regalo de los dioses". Usó las tres últimas fotografías para ilustrar un segundo artículo para el Strand Magazine en 1921. Describía otros avistamientos de hadas y sirvió como base para su libro "La llegada de las Hadas".
Las nuevas fotos recibieron las mismas críticas que las anteriores. Se parecían sospechosamente a las que tradicionalmente aparecían en los cuentos de niños y tenían peinados muy a la moda. También se apuntó que las fotografías estaban especialmente bien definidas, como si algún experto fotógrafo las hubiera mejorado.
A la vez recibían todo tipo de apoyos de gente "instruida" que consideraban que las niñas tenían un verdadero don, admiraban la inocencia y el mundo de fantasía que la vida materialista había intentado eliminar.
En agosto de 1921, se hizo una última expedición a Cottingley. Esta vez trajeron al clarividente Geoffrey Hodson para certificar cualquier avistamiento de hadas. Las hadas no fueron fotografiadas a pesar de que "fueron vistas" por Elsie y por Hodson. En esa época tanto Elsie como Frances estaban ya aburridas del asunto de las hadas.
A pesar de todo, "las niñas" siguieron manteniendo que las fotos eran auténticas durante muchos, muchos años, con algún cambio de opinión por el camino.
En 1981 las dos primas declararon que habían trucado las fotos, que habían sujetado unos recortes con alfileres de sombrero... pero Frances se desdijo, volvió a mantener hasta su muerte en julio de 1986 que habían visto hadas y que la quinta fotografía, que mostraba a las hadas tomando el sol, era verdadera.
En otra entrevista de 1982 Elsie declaró que el asunto se les fue de las manos y les dio vergüenza reconocer que habían engañado al mismísimo autor de Sherlock Holmes.
Hoy en día ya no se pueden estudiar las fotografías, se hicieron tantas copias..., se retocaron a mano para mejorar la definición de las fotos...que los "originales", de existir, no son tales.
Lo que es innegable es que las hadas impregnaron de magia por un breve instante las vidas de cuantos quisieron saber de esta historia, acapararon las primeras páginas de los diarios y auparon a la fama a dos niñas de pueblo inglés
Para no ser responsables de la muerte de ninguna hada, es mucho mejor creer en ellas.